Los peelings son técnicas empleadas por los dermatólogos para mejorar el aspecto cutáneo. Consisten en la aplicación de una sustancia química sobre la piel, pudiendo emplearse diferentes tipos de soluciones.

 

Los más utilizados son los peelings químicos a base de ácido glicólico y/o ácido salicílico. En los peelings de ácido glicólico se emplea al 70% sólo o asociado al ácido pirúvico. Los peeling con ácido salicílico contienen concentraciones entre 20-30%.

 

¿Qué podemos conseguir con los peelings? Potenciar los efectos de los productos con ácido glicólico que usamos a diario, produciendo a corto plazo una renovación epidérmica de forma rápida y a largo plazo, una mejora de la textura cutánea. Se puede utilizar tanto para pieles mixtas o acneicas, como en pieles secas y con manchas solares.

 

Los mejores efectos de los peelings se consiguen con la repetición de los mismos. Se recomiendan 4-6 peelings de ácido glicólico al año, con una frecuencia de 15-30 días según el tipo de piel, la sustancia empleada y las circunstancias personales de tiempo y actividades como el esquí en invierno, por ejemplo.

 

¿Qué es importante en la preparación previa al peeling? No hacerse limpiezas faciales, ni depilación ni friccionarse la piel ya que esto podría aumentar los efectos indeseables por una mayor penetración del ácido en la piel. Recuerdo hace años, un paciente al que había realizado numerosos peelings con excelente tolerancia y resultados, que al aplicarle el ácido la piel en lugar de enrojecer se blanqueó, lo cual es indicativo de penetración más profunda... Lo que había ocurrido es que el paciente se había aplicado un scrub o exfoliante facial en la frente días antes del tratamiento...

 

Además es conveniente que la frecuencia de aplicación de los productos con ácido glicólico sea de dos veces al día, para que la piel se vaya adaptando y esté preparada para el pH o acidez más bajo del peeling (que puede ser de 0,6). Durante el peeling podemos notar una leve sensación de quemazón o escozor, que de hecho puede variar de unas sesiones a otras. Una vez neutralizado el ácido (que se puede dejar sobre la piel unos pocos minutos), se aplica una mascarilla calmante.

 

En los dos días posteriores, se debe suspender el ácido glicólico y aplicar una crema regeneradora. Eso sí, es muy importante no exponerse al sol de forma directa en la semana posterior. Cuidado sobre todo los que esquiais en invierno, porque la piel queda más sensible después de los peelings. Tampoco conviene maquillarse el mismo día que os hacen el peeling, ni frotaros la cara por el riesgo de cicatriz.